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Ansiedad por deudas: cómo solucionarlo

La ansiedad por deudas no es un tema banal, se trata de una de las principales razones por las que los españoles acuden al psicólogo o al psiquiatra. De este modo, una mala racha económica puede tener efectos negativos más allá de lo económico, llegando a afectar a nuestra salud.

En esta entrada le damos consejos para empezar a tomar el control de la situación y le animamos a que centre sus esfuerzos en buscar soluciones realistas.

La ansiedad por deudas: Beneficios emocionales de tomar acción

Cuando recibimos una consulta, son muchas personas las que nos transmiten esa ansiedad y temor causada por no poder pagar sus préstamos, tarjetas y demás deudas.

Son situaciones que con nuestra experiencia hemos conseguido calmar en nuestros asociados. Les ofrecemos todo lo que está en nuestra mano para que vean que la solución es posible y pueden tomar el control.

A continuación, describimos estas emociones y sensaciones, y damos algunos consejos para lidiar con la ansiedad por deudas.

Ansiedad y preocupaciones económicas

Según un estudio de la Universidad Autónoma de Madrid, “para diferentes estudios se ha observado que para aproximadamente el 75% de la población, el dinero y el trabajo son las principales fuentes de estrés, dato que se dispara en tiempos de crisis como la que estamos viviendo.”

Hace tiempo que la OMS expresó su temor a que la crisis económica provocase un aumento de la ansiedad y las enfermedades mentales.

Como dijo Jules Renard, «lo que distingue al hombre de los otros animales son las preocupaciones financieras».



¿Cómo nos afecta una mala situación económica?

Cuando nuestra economía empieza a empeorar, ello se ve reflejado en nuestra vida diaria, pudiendo generar ansiedad, estrés e incluso depresión.

Muchas personas comienzan a sentir como sus ingresos son superiores a sus gastos, como pierden sus viviendas, etc. Lo que empeora si se quedan sin trabajo o tienen hijos, pues sienten que no pueden darles una calidad de vida. Van perdiendo la confianza y esperanza, viendo como pasan los días y meses sin ver una mínima solución al problema.

Se culpan a ellos mismos porque escuchan una y otra vez que “han vivido por encima de sus posibilidades”. Se preguntan “¿Por qué me metería en la compra de un piso? ¿Por qué pedí el crédito bancario?”

Se sienten culpables porque eso es lo que escuchan día a día a través de los medios. Han “aprendido” que no pueden hacer nada, afirmación que no es cierta.

La incertidumbre, el miedo y la inseguridad son efectos que se toleran poco. Y son responsables de la aparición de síntomas como:

· Ansiedad

· Insomnio

· Sensación de desamparo

· Estrés

· Irritabilidad

· Somatizaciones

· Depresión

· Problemas matrimoniales

Cuando nos preocupamos nuestra mente comienza a dar vueltas en círculo sin parar, llegando siempre al mismo lugar. Las personas extremadamente nerviosas tienen dificultad para decidir la mejor manera de manejar las incertidumbres de la vida.

Las personas propensas a sufrir ansiedad, tienen dificultad para interpretar las señales ambientales que podrían ayudarles a evitar un mal resultado. Es decir, les cuesta determinar si se encuentran en un ambiente estable o irregular, tendiendo a tomar malas decisiones.

¿Qué podemos hacer para evitar caer en esas emociones?

Si queremos ayudar a nuestros pensamientos para que descanse la mente debemos empezar a poner en línea recta nuestro pensamiento. Es decir, iniciar un autodiálogo interno con nosotros/as mismos/as donde seamos capaces de dar soluciones a nuestras preocupaciones. No es fácil, pero tampoco imposible.

Si nos cerramos en nuestras propias preocupaciones, difícilmente podemos pasar a la acción. La preocupación debe ser algo momentáneo que nos permita pasar a la acción lo antes posible. Así conseguiremos que esos desastres sean menos terribles.

Sin embargo, resulta más beneficioso equilibrar nuestro estado de ánimo. ¿Cómo? A través de la asunción realista de que se tendrá que convivir durante un tiempo con la crisis económica. Dejando de preguntarnos constantemente por qué ha sucedido, lamentarse por ello, buscar culpables o angustiarse preguntándonos cuándo va a finalizar.

Estos pensamientos sólo sirven para mantener la sensación de malestar, mientras que el objetivo es tener la situación bajo control. Así, aumentará la confianza porque se toma conciencia de las alternativas reales si la situación se mantiene o, incluso, empeora.

Ser positivo no es verlo todo maravillosamente, pues en muchas ocasiones las circunstancias que tenemos puede que no sean favorables. Aquí es donde los pensamientos positivos ayudan a elegir la alternativa que nos tranquilice y nos ayude a ser resolutivos.

Buscar ayuda y soluciones a la situación actual, permite sobrellevar la incertidumbre económica mientras ésta continúa.

La mente no entiende de crisis económicas, sólo reacciona con angustia a pensamientos negativos. Del mismo modo, responde con motivación a estímulos positivos. Por tanto, deberemos marcarnos objetivos a corto plazo para salir adelante y poder actuar con celeridad, incrementando la satisfacción personal.

Es la manera de afrontar el problema de forma productiva. Por ello hay que comprender que sufrir algunos síntomas relacionados con la ansiedad y el estrés es normal.

Tampoco conviene perder tiempo preguntándonos quién o qué ha provocado que la situación cambie a peor, sino buscar soluciones realistas.

¿Qué te aconsejamos?

En la Asociación de Ayuda al Endeudamiento, con nuestros conocimientos en materia jurídica, económica y psicológica, ayudamos a nuestros asociados. Les guiamos para encontrar una solución e intentar mejorar su vida obteniendo grandes beneficios y mejoras tras momentos de dificultad.

No permitas que un bache económico provoque un «efecto dominó» en tu vida. Hay algunas maneras positivas de reaccionar durante épocas de crisis:

· Intentando ser plenamente conscientes de la situación que estamos atravesando, sin alarmarnos por demás ni dramatizar. Saber qué sucede exactamente para poder intervenir.

· Elaborar un plan para enfrentar la situación: ponerse en manos de profesionales hará que mi temor disminuya y uno pueda sentirse partícipe del cambio.

· Tener una actitud positiva: pensar que podemos hacer algo aun cuando en este momento sólo puedo esperar.

· Compartir con otros: saber que compartimos con otros una circunstancia similar y que se escoge la misma ayuda, nos ayuda a sobrellevarla.

· No estar buscando culpables y despotricar contra otros, porque eso nos vuelve al problema de manera poco eficaz. Lo que buscamos es lograr una mayor sensación de control sobre la circunstancia.

· Buscar estímulos positivos: conectarnos con las cosas y personas que nos hacen bien.

· Comprender que el estrés y la ansiedad son normales cuando estamos sobrellevando una crisis.

· Actuar con la mayor tranquilidad y no tomar decisiones apresuradas. Asesorarse e informarse de alternativas y objetivos a alcanzar.

· No caer en la desesperación ni pensar que hay soluciones mágicas. Sino poner en marcha todos los recursos posibles para mejorar la situación.

Conclusión

Aunque resulte difícil encontrar la parte positiva de situaciones límite, como puede ser una crisis económica, el desempleo, los impagos… Lo más importante es no perder o recuperar el control, poniendo en marcha los recursos necesarios para revertir la situación.

Y, si fuera necesario, tendríamos que ponernos en manos de profesionales expertos en temas económicos, jurídicos y de la salud.

 

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